CORRIENTES.- (De nuestro enviado especial, Leo Noli). En las gradas de la tribunal que ocupa el local, el público se preguntaba quién era el que vestía la camiseta número 10 en Atlético. "Es Fabio Ramos", respondió un plateísta que se mostraba bastante incómodo en la previa por lo que "Pitu" podía llegar a hacerle a su equipo, Boca Unidos.
Con el paso del tiempo, los nervios del conocedor de Ramos se fueron aplacando. El creativo no pegaba una y se lo notaba muy desconectado del resto de sus compañeros "decanos".
Empezó pegado al carril izquierdo y terminó plantado en el medio del campo de juego. Cuando logró conectarse, el paraguayo metió miedo. Con dos o tres pinceladas durante los primeros 45 minutos, el tipo dio a entender que calidad tiene. Metió un par de interesantes pases largos; sin embargo, estas lanzas no fueron lo suficientemente punzantes como para descolar la tarde tranquila que vivieron los centrales del equipo dueño de casa.

El esplendor

Quizás el momento de mayor esplendor de Ramos fue el inicio del complemento. Pegado en el vértice izquierdo del área grande que custodiaba el arquero Nereo Fernández, "Pitu" soltó una asistencia de emboquillada justo a la cabeza de Cristian Chávez.
El milagro se hizo presente en lo guantes de Nereo, que se estiró como pudo y tapó el cabezazo del "negro".
"Pitu" se quedó con la ganas y fue por otra. Pero tampoco consiguió inquietar demasiado. "No fue el debut soñado. Espero poder revertir esta imagen el próximo partido", sostuvo el enlace, apenas terminado el encuentro. "Me voy triste, el resultado no nos fue favorable", lamentó "Pitu", que no quiere venganza el próximo fin de semana, sino revancha. "Hay que redimirse de esta derrota la próxima semana" aseveró, con un tono de promesa.